Frances Turner,
pintora inglesa contemporánea

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El cuestionamiento de los ideales estéticos convencionales y el encuentro de la belleza en lo tradicionalmente considerado como fealdad, deformación e invalides es parte de la propuesta pictórica de Frances Turner; ello, para alcanzar la redefinición de lo sublime sin prejuicios culturales.

Frances Turner abre un nueva senda en el arte contemporáneo a través de una nueva forma de ver “el objeto” del arte: la realidad; sin maquillajes que la presenten como lo que no es; sin las futiles pretensiones mercantiles o banales del arte de ornato, mismo que deja de ser arte por su vacuidad, su carencia de contenido, su banalidad.

Turner se graduó como Maestra en Artes en 1998 en Inglaterra, y en 1998 obtuvo el Premio de Pintura de la Fundación Rootstein Hopkins, entre otros reconocimientos. En el 2001 presentó una exposición en el Museo del Chopo “Sórdida belleza” y también se presentó en The British Council, en la Ciudad de México.

En su obra “Extrañas a Nosotras Mismas”, Vestuario de Mujer, se rehúsa a expresar a las mujeres como muñecas o las bellezas perfectas de las revistas femeninas; de ahí, los senos y vientres prominentes, personajas sin rostros, como la mayoría de las mujeres, sin identidad y de zonas eróticas exageradas bajo esa mirada masculina, así como éstos aparecen en una forma simbólica como una lagartija.
La artista pone en cuestión uno de los postulados fundamentales de la sociedad occidental y patriarcal: identificar belleza con bien y verdad; y fealdad con maldad y falsedad. Su realismo pareciera ofender al mundo del arte esnob como lo hiciera la artista mexicana Maritza Morillas con su estética del cadáver o quienes nos hemos dedicado a expresar a través del arte el genocidio de mujeres en la frontera México-EU, Ciudad Juárez.

Por Yan María Castro
yan@mujerarte.org